¡Hola, apasionados del golf! ¿Estás cansado de que tu bola se desvíe a la derecha con un slice imposible o de sentir esa frustración al hacer un ‘topping’ que no te deja avanzar?
Te entiendo perfectamente, porque he vivido esas mismas batallas en el campo una y otra vez. Parece que esos errores comunes son nuestros compañeros más fieles, ¿verdad?
Pero no te preocupes, porque a lo largo de mis años como golfista y observando las tendencias actuales de los profesionales, he notado que la clave no siempre está en un cambio radical, sino en pequeños ajustes que marcan una gran diferencia y que incluso los análisis con tecnología avanzada de swing empiezan a destacar.
Acompáñame, porque hoy vamos a descubrir cómo transformar tu swing de una vez por todas. ¡Prepárate para llevar tu juego al siguiente nivel y veamos exactamente cómo solucionarlo!
El Misterio del Slice: ¡Adiós a Esas Bolas que se Escapan por la Derecha!

¿Cuántas veces no hemos sentido esa frustración cuando la bola, en lugar de ir recta hacia el objetivo, decide tomar un desvío dramático hacia la derecha, perdiéndose en el rough o, peor aún, fuera de límites? Lo he vivido incontables veces, y créanme, esa sensación de impotencia es una de las más comunes en el golf. El “slice” no es solo un golpe defectuoso; es un ladrón de confianza y distancia. A lo largo de los años, observando a innumerables golfistas, y en mi propia experiencia, he descubierto que este problema rara vez es tan complicado como parece. En realidad, a menudo se reduce a un par de ajustes clave que, una vez dominados, pueden transformar completamente tu juego y hacer que disfrutes mucho más de cada ronda. Es como cuando desentrañas un pequeño secreto que los pros aplican y de repente, ¡zas!, todo cobra sentido.
Comprendiendo por Qué Tu Bola Gira a la Derecha
El “slice” se produce principalmente cuando la cara del palo llega demasiado abierta en el momento del impacto y la trayectoria de tu swing va de fuera hacia adentro, es decir, haces un movimiento de “corte” a la bola. Mucha gente cree que es solo cuestión de “girar las muñecas” más fuerte, pero la verdad es que la física detrás del slice es un poco más profunda y más sencilla de lo que pensamos. La dirección inicial de la bola está muy influenciada por el camino del palo, mientras que el giro o “efecto” (ese curvado a la derecha) lo determina la relación entre la cara del palo y ese camino. Si la cara está más abierta que la trayectoria del swing, la bola se curvará hacia la derecha. He visto a muchos jugadores intentar compensar apuntando más a la izquierda, y lo único que consiguen es un slice aún más pronunciado, ¡un error clásico! Es como querer tapar un agujero en un cubo con el dedo, cuando lo que necesitamos es una solución real.
Ajustes Cruciales para Decir Adiós al Slice
Mi experiencia me dice que para corregir el slice, tenemos que enfocarnos en dos áreas fundamentales: el grip y el camino del palo. Primero, revisa tu agarre. Un grip débil, donde la mano izquierda muestra pocos nudillos (para diestros), puede hacer que la cara del palo esté abierta en el impacto. Intenta colocar la mano izquierda de modo que veas dos o tres nudillos al mirarla, sintiendo el palo más en los dedos que en la palma. Esto neutraliza las manos y ayuda a que la cara del palo llegue más cuadrada. Segundo, y aquí viene la parte clave para muchos, debes cambiar tu trayectoria de swing de fuera hacia dentro a una de dentro hacia fuera. Un ejercicio que me ha funcionado a mí y a muchos de mis alumnos es echar el pie derecho un poco hacia atrás en la postura, lo que te obliga a iniciar la bajada con las caderas y a sentir que el palo viene por dentro. ¡Es sorprendente cómo un pequeño ajuste en la postura puede reeducar todo tu movimiento y liberar el palo para un impacto más sólido y recto!
Dile Adiós al Topping: La Clave para Golpes Sólidos y Controlados
El “topping”… ¡Ay, el topping! Esa sensación de golpear la bola en la parte superior, verla rodar unos pocos metros o levantarse apenas del suelo para caer sin vida, es de las cosas que más nos sacan de quicio en el campo. ¿Verdad que es desesperante cuando intentas un golpe hermoso y de repente la bola hace lo que quiere menos volar? Lo he sufrido, y sé que no estoy solo. A menudo, el topping se asocia con un intento inconsciente de “ayudar” a la bola a subir, lo que en realidad provoca lo contrario. Mi experiencia me ha demostrado que, en lugar de intentar levantar la bola, el secreto está en golpearla hacia abajo, confiando en el diseño del palo para hacer el trabajo.
Identificando las Raíces del Topping
La causa más común del topping es mover el punto más bajo de tu swing detrás de la bola, en lugar de justo delante de ella. Esto suele ocurrir cuando uno se inclina hacia atrás, tratando de “sacar” la bola del suelo. Es un error natural, especialmente para principiantes, pero también lo he visto en jugadores con más experiencia cuando la presión aprieta. También he notado que la postura juega un papel fundamental. Si levantas el cuerpo durante el backswing o te pones de pie al bajar, tu centro de swing se aleja de la bola, garantizando ese contacto indeseado con la parte superior. Y no olvidemos el uso excesivo de las muñecas intentando “cucharear” la bola, algo que rompe la sincronización y suele derivar en golpes descontrolados.
Soluciones Prácticas para un Contacto Impecable
Para corregir el topping, mi primer consejo es mental: concéntrate en golpear la bola y, lo más importante, ¡el suelo justo delante de ella! Esto ayuda a asegurar que el punto más bajo de tu swing esté en el lugar correcto. Un ejercicio simple que he usado es colocar una varilla de alineación en el suelo, delante de donde estaría la bola, y practicar golpes asegurándote de que el palo haga contacto con el suelo después de la varilla. Esto te da una retroalimentación inmediata y te entrena a golpear hacia abajo. Además, mantener la postura y la distancia del centro de tu pecho a la bola durante todo el swing es vital. Siente que mantienes tu trasero “hacia afuera” y tu espalda baja durante el swing para evitar levantarte. Y, por supuesto, un buen “weight shift” hacia el pie delantero es crucial para golpear la bola con un ángulo descendente.
Desentrañando el Secreto del Plano del Swing: Trayectoria Perfecta
El plano del swing es uno de esos conceptos que al principio suenan a chino, ¿verdad? Recuerdo mi propia confusión cuando empecé a escuchar a los más experimentados hablar de “subir en plano” o “bajar por dentro”. Pero créanme, entender y, sobre todo, sentir el plano correcto de tu swing es como descubrir una autopista directa hacia la consistencia y la precisión. Es lo que marca la diferencia entre golpes erráticos y esos tiros que, incluso si no son perfectos, al menos van en la dirección correcta. No se trata de imitar el swing de un profesional al milímetro, sino de encontrar la trayectoria más eficiente y repetible para ti.
¿Qué es Realmente el Plano del Swing y Por Qué Importa?
En términos sencillos, el plano del swing se refiere a la trayectoria que sigue la cabeza del palo durante todo el movimiento. Desde el inicio del backswing hasta el final del follow-through, el palo debería moverse en un plano relativamente consistente alrededor de tu cuerpo. Un plano incorrecto, ya sea demasiado vertical (como un “hachazo”) o demasiado plano (como un “bateo”), puede causar una variedad de problemas, como el slice o el hook, y una pérdida significativa de potencia y control. Los profesionales, aunque cada uno tiene su estilo, tienden a mantener el palo en un plano muy eficiente que les permite cuadrar la cara en el impacto y transferir la energía de forma óptima. Mi objetivo siempre ha sido simplificarlo para mis compañeros golfistas, porque sé que la teoría puede ser abrumadora.
Cómo “Sentir” y Ajustar Tu Plano Ideal
Ajustar el plano de tu swing es más una cuestión de sensaciones que de complejos cálculos. Una de las claves es la conexión entre tus brazos y tu cuerpo. Si los brazos se separan demasiado del torso durante el backswing o el downswing, es probable que tu plano se desvíe. Un ejercicio que he encontrado muy útil es colocar una toalla pequeña debajo de cada axila (sin sujetarla con los brazos, solo que se sostenga ligeramente) y practicar swings suaves, sintiendo cómo mantienes esa conexión. Esto te obliga a girar el cuerpo y los brazos como una unidad. También es vital prestar atención a la posición de la varilla en diferentes puntos del swing, como cuando está paralela al suelo, donde debería apuntar a la bola o a la línea objetivo. He descubierto que si puedes hacer un “medio swing” manteniendo esta sensación de conexión y un plano consistente, estarás en el camino correcto para mejorar tu trayectoria de forma significativa.
La Magia del Juego Corto: Acercamientos y Putts que Bajan el Score
Si hay una parte del golf que realmente puede transformar tus resultados, es el juego corto. ¡Lo he visto una y otra vez! Podemos pasar horas en el campo de prácticas golpeando drives espectaculares, pero si luego fallamos los chips, los pitches y, sobre todo, los putts, todo ese esfuerzo se desvanece. El juego corto es, irónicamente, la parte del golf donde estamos más cerca del green, y sin embargo, es donde la mayoría de los aficionados sufren más. Recuerdo una vez que estaba jugando mi mejor ronda y de repente el putt no entraba, ¡fue una agonía! Pero aprendí que, con práctica y una buena “caja de herramientas” de golpes cortos, puedes recuperar muchos golpes que de otro modo se perderían.
Dominando el Toque y las Sensaciones alrededor del Green
El juego corto es todo sobre “toque y sensaciones”, como dicen los expertos. No necesitas una técnica perfecta, sino la habilidad de dejar la bola lo más cerca posible del hoyo. Una de las mayores trampas en el chip es usar demasiada acción de manos y muñecas. ¡Un error que he cometido muchísimas veces! Para un chip consistente, hay que mantener las manos y muñecas firmes, actuando como un bloque, y controlar el golpe con los brazos y los hombros, casi como si fuera un putt. También es vital no intentar levantar la bola; confía en el loft de tu palo y golpea hacia abajo para que la bola vuele con control y precisión.
Estrategias Clave para Acercamientos y Putts Ganadores
Para mejorar tus acercamientos, es fundamental no complicarse la vida. Los profesionales siempre eligen el golpe más sencillo que funcione. Si un chip rodado directo funciona, ¿para qué intentar un golpe por alto arriesgado? Yo mismo he salvado muchos pares gracias a esta mentalidad. En cuanto a los putts, la velocidad es el rey. Practicar la distancia es mucho más importante que la dirección. Intenta hacer varios ensayos para sentir cuánta intensidad necesitas darle a la bola. Además, mantener un peso ligeramente adelantado en el pie izquierdo (para diestros) y acelerar el palo a través del impacto, sin desacelerar antes de golpear la bola, son trucos que me han ayudado enormemente.
| Problema Común | Causa Principal | Solución Rápida (¡Mi Experiencia!) |
|---|---|---|
| Slice (bola a la derecha) | Cara del palo abierta y trayectoria de swing de fuera a dentro. | Ajusta el grip para ver 2-3 nudillos en la mano izquierda. Practica iniciar la bajada con las caderas. |
| Topping (golpear la parte superior de la bola) | Punto bajo del swing detrás de la bola, intentar “ayudar” a subir. | Enfócate en golpear el suelo justo delante de la bola. Mantén tu postura estable. |
| Falta de potencia | Swing desconectado, tensión excesiva, falta de rotación. | Relaja el agarre, rota más las caderas y el torso. Amplía el arco de swing. |
| Grip (agarre) incorrecto | Presión excesiva o insuficiente, manos mal posicionadas. | Agarra con los dedos, no con la palma. Presión firme pero relajada. |
Más Potencia sin Perder el Control: El Swing Dinámico

¿Quién no quiere pegarle más lejos? Esa sensación de ver la bola volar más y más allá de lo que esperabas es adictiva, ¿verdad? Pero a menudo, en nuestro afán por ganar distancia, sacrificamos la precisión, y ahí es donde el juego se complica. Recuerdo una época en la que solo pensaba en la fuerza, y mis golpes eran explosivos, sí, ¡pero también impredecibles! Fue entonces cuando entendí que la potencia en el golf no es solo fuerza bruta, sino una sinfonía de técnica, velocidad y control. Es como un Fórmula 1: mucha potencia sin control, ¡y acabas fuera de la pista!
El Secreto de la Velocidad Controlada
La clave para generar más potencia sin perder el control reside en la acumulación y liberación eficiente de energía. No se trata de bajar el palo más rápido de forma descontrolada, sino de generar una velocidad gradual y fluida. Piensen en un swing de tenis: armamos el brazo lentamente hacia atrás para luego lanzar la raqueta con explosión. El mismo principio aplica al golf. Mi consejo personal es relajar el agarre. Si agarras el palo con demasiada fuerza, bloqueas la velocidad natural de tus muñecas y brazos, lo que reduce la potencia. He notado que un agarre más relajado permite que el palo “trabaje” por sí solo, generando esa velocidad extra que tanto buscamos.
Rotación y Amplio Arco de Swing: Tus Aliados para la Distancia
Para ganar distancia, también es fundamental una buena rotación del cuerpo y un arco de swing amplio. En lugar de solo levantar el palo con los brazos, concéntrate en girar tus caderas y tu torso de manera conectada durante el backswing. Cuanto más amplio sea el arco de tu swing, más tiempo tendrá el palo para acelerar antes del impacto, lo que se traduce en más potencia. Un ejercicio que me ha ayudado mucho es imaginar que estoy pintando un gran círculo en el suelo con la cabeza del palo. Esto me ayuda a extender los brazos y a sentir que el palo se mueve lo más lejos posible de mi cuerpo. Y al bajar, la pierna de atrás debe dirigir el downswing, girando tan rápido como sea posible sin que la rodilla cambie de posición. ¡Verán cómo la bola sale disparada!
Tu Agarre es el Cimiento: Un Fundamento Ignorado pero Crucial
Sé que suena a tópico, pero si hay algo que he aprendido en mis años de golf, es que el grip, ese simple acto de sujetar el palo, es la base de todo. Mucha gente lo subestima, pensando que es algo menor, pero os juro que es la única conexión que tenemos con el palo, y de él depende la precisión, la potencia y la consistencia de cada golpe. Recuerdo que al principio yo también apretaba el palo como si fuera a salir volando, ¡y eso me generaba más problemas que soluciones! Un grip deficiente puede desencadenar una cascada de errores en el swing, desde compensaciones hasta falta de control.
La Importancia de un Agarre Correcto: Más Allá de la Fuerza
Un agarre adecuado te permite mantener el control del palo durante todo el swing, lo que se traduce en golpes más precisos y consistentes. No se trata de apretar con fuerza, sino de encontrar el equilibrio perfecto: firmeza para controlar el palo, pero relajación para permitir un swing fluido y sin tensiones innecesarias. La presión justa es clave. He descubierto que si la presión es excesiva, se pierde velocidad; si es demasiado suave, se pierde el control. Por eso, siempre digo a mis amigos que dediquen tiempo a “sentir” su grip, a entender cómo las manos trabajan juntas y cómo el palo se convierte en una extensión de su cuerpo.
Tipos de Grip y Cómo Encontrar el Tuyo
Existen varios tipos de grip, y no hay uno “perfecto” para todos, ¡cada mano es un mundo! Los más comunes son el entrelazado (interlocking), el solapado (Vardon grip) y el de béisbol (10 dedos). El grip entrelazado, donde el meñique de una mano se entrelaza con el índice de la otra, es ideal para manos más pequeñas. El Vardon, que es el más popular entre los profesionales, consiste en superponer el meñique de la mano derecha sobre el índice de la izquierda. Y el de béisbol, con las manos juntas sin entrelazar, es genial para principiantes o personas con menos fuerza. Personalmente, empecé con el de béisbol y luego pasé al Vardon, y esa transición fue un punto de inflexión. Lo importante es que el palo descanse en la base de los dedos, no en la palma, y que el pulgar y el índice formen una “V” que apunte hacia el hombro derecho (para diestros). Y recuerda, práctica regular es la clave para dominarlo.
El Golf va en la Mente: Estrategias para una Consistencia Inquebrantable
Más allá de la técnica y los músculos, hay un campo de batalla silencioso en el golf que pocos dominan: la mente. ¡Qué importante es! Recuerdo torneos donde mi swing estaba en su mejor momento, pero un par de malos golpes o una situación de presión me hacían flaquear mentalmente, y todo se venía abajo. La psicología en el golf es tan crucial como un buen backswing. La capacidad de mantener la calma, concentrarse y confiar en uno mismo bajo presión es lo que realmente separa a los buenos jugadores de los excelentes.
Cultivando la Concentración y la Mentalidad Ganadora
La concentración es la habilidad de mantener el enfoque en cada golpe sin distraerse por factores externos, como el viento, otros jugadores o, lo que es peor, ¡tus propios pensamientos negativos! He aprendido que desarrollar una rutina previa al golpe es fundamental. Esto incluye visualizar el tiro deseado, practicar swings de prueba y respirar profundamente para centrar la mente. Esta rutina prepara tu mente y tu cuerpo para una ejecución óptima. Además, es vital abordar cada tiro como un evento individual, desconectado de los errores pasados o de la ansiedad por el futuro. Personalmente, he encontrado que el yoga y la meditación me han ayudado a fortalecer esa capacidad de atención en el campo.
Manejando la Presión y Confianza en Ti Mismo
El golf está lleno de momentos de presión, y saber gestionarlos es un superpoder. El estrés puede venir de las expectativas, de la competencia o de las condiciones del campo. Técnicas como la respiración profunda y enfocarse en el proceso (cómo vas a golpear la bola) en lugar del resultado (si va a entrar o no) son herramientas poderosas. Además, la confianza es un pilar. Siempre animo a mis amigos a recordar sus mejores golpes, a visualizar el éxito y a no dejar que un mal tiro defina toda la ronda. Entrenar la rutina post-golpe, aprendiendo del error y dejando ir la frustración, es clave. Porque al final, el golf es un juego mental, y cuando tu mente está fuerte, tu juego se eleva. ¡Creer en ti mismo es medio camino andado!
Para terminar
¡Y así cerramos esta charla de golf, amigos! Espero de corazón que estos consejos, basados en mi propia experiencia y en lo que he visto funcionar en el campo, os ayuden a pulir vuestro juego. El golf es un viaje, no un destino, y cada día es una nueva oportunidad para mejorar, para disfrutar de la belleza del campo y para sentir esa indescriptible alegría de un golpe bien dado. Recordad que la paciencia y la práctica son vuestros mejores aliados, y que más allá de la técnica, la mentalidad es lo que realmente nos impulsa. ¡Nos vemos en el green, pegándole más fuerte y más recto que nunca!
Información útil que deberías conocer
1. No subestimes el calentamiento: Dedica al menos 10-15 minutos a estirar y hacer swings de prueba antes de cada ronda. ¡Tu cuerpo te lo agradecerá y evitarás lesiones!
2. Practica con propósito: En lugar de solo pegar bolas, enfócate en corregir un solo aspecto de tu swing por sesión. Por ejemplo, solo el grip, o solo el plano. Verás resultados más rápidos.
3. Invierte en un buen ajuste de palos (fitting): No todos los palos son para todos. Un buen “fitting” puede marcar una diferencia brutal en tu consistencia y distancia, adaptando los palos a tu físico y swing.
4. Aprende a leer el campo: Antes de cada golpe, tómate un momento para evaluar la pendiente, la dirección del viento y las condiciones del terreno. ¡La estrategia es tan importante como la ejecución!
5. Disfruta el proceso: El golf es un juego desafiante, pero no olvides que está para disfrutarlo. Un mal golpe no define tu día, ¡ni tu habilidad! Ríe, aprende y sigue adelante.
Puntos clave a recordar
Para conquistar el campo, recuerda que corregir el “slice” pasa por un grip fuerte y un swing de dentro hacia fuera. Despídete del “topping” golpeando la bola hacia abajo, y confía en el plano de tu swing para una trayectoria consistente. No olvides que el juego corto es tu mayor aliado para bajar el score, y que la potencia surge de un swing fluido y una buena rotación, no solo de la fuerza bruta. Finalmente, tu agarre es el ancla de todo tu juego, y la fortaleza mental en el campo es tan crucial como cualquier técnica. ¡Cada detalle suma para ese golpe perfecto!
Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖
P: ¿Por qué mi bola siempre se va con un slice incontrolable hacia la derecha? ¡Me desespera!
R: Uf, el slice, mi querido amigo golfista, ¡quién no ha luchado contra él! Es como ese compañero de juego que te hace sentir que la bola tiene vida propia, ¿verdad?
Por mi propia experiencia y lo que he visto en muchísimos jugadores, el slice es casi siempre una mezcla de cómo agarras el palo, la posición de la cara del palo al impactar y, sobre todo, ese movimiento de “fuera hacia adentro” de tu swing.
Es decir, la cara de tu palo está abierta cuando golpeas la bola y tu swing viene como “por encima” de la línea correcta. Lo que a mí más me ha funcionado, y que he comprobado que ayuda a muchísimos, es empezar por el grip.
Si tu agarre es demasiado “débil” (con la mano izquierda girada muy hacia la izquierda para un diestro), la cara del palo tiende a abrirse. Prueba a girar un poquito más la mano izquierda hacia la derecha para que veas al menos dos o tres nudillos.
Esto te dará más control para cuadrar la cara del palo. Luego, la alineación es clave. Muchos que pegan slice se alinean sin darse cuenta hacia la izquierda del objetivo, y esto los fuerza a compensar con un swing de fuera a dentro.
Ponte una varilla en el suelo apuntando a tu objetivo y otra paralela a tus pies para asegurarte de que estás bien alineado. Y un truco que me gusta mucho para sentir el swing correcto es imaginar que golpeas una pelota de béisbol de forma más horizontal; esto te ayuda a traer el palo por un plano más interno.
¡Verás cómo poco a poco esa curva endemoniada se va corrigiendo!
P: Hago “topping” o le pego al suelo antes de la bola constantemente. ¿Cuál es el problema y cómo lo corrijo?
R: ¡Ah, el topping y el “fat shot”! Esos golpes que te hacen sentir que eres un experto en “labrar la tierra” en lugar de jugar al golf. He estado ahí, créeme.
La frustración de ver la bola rodar unos metros o levantar un buen trozo de césped es tremenda. Lo que he aprendido es que estos errores suelen venir de una inconsistencia en el punto más bajo de tu swing y de cómo mantienes tu postura durante el golpe.
A menudo, intentamos levantar la bola en lugar de golpearla hacia abajo, o nuestra cabeza se mueve mucho, haciendo que el centro de nuestro swing cambie.
Para esto, hay un par de cosas que a mí me han ayudado muchísimo. Primero, concéntrate en mantener tu columna vertebral en el mismo ángulo que al inicio del swing.
Es como si tu cabeza estuviera “fija” en un punto imaginario hasta después del impacto. No levantes la mirada para seguir la bola demasiado pronto. Segundo, trabaja en una correcta transferencia de peso.
Muchas veces, el topping ocurre porque el peso se queda demasiado en el pie trasero, causando un golpe ascendente que pega en la parte superior de la bola.
Siente cómo transfieres el peso hacia tu pie delantero en la bajada, como si estuvieras pisando fuerte hacia el objetivo. Un ejercicio que me encanta es practicar swings lentos, sintiendo el peso en el pie delantero después del impacto, y asegurarte de que tus manos están por delante de la cara del palo en el momento de golpear.
Si practicas esto, empezarás a golpear la bola con más consistencia y un sonido mucho más dulce.
P: Siento que no consigo suficiente distancia en mis golpes, ¿hay algún secreto para pegar más lejos sin tener que forzar demasiado?
R: ¡Claro que sí! Esta es una de las preguntas del millón, y te aseguro que la respuesta no es “pega más fuerte”. Yo mismo he pasado por la fase de intentar destrozar la bola y solo conseguía descontrol y golpes horribles.
La clave está en la eficiencia y en entender cómo se genera la potencia en el swing de forma natural, sin forzar. No se trata de fuerza bruta, sino de una buena secuencia y coordinación de movimientos.
Lo primero es la rotación del cuerpo. Muchos jugadores usan demasiado los brazos y se olvidan de girar el torso y las caderas. Un buen giro de hombros y caderas en el backswing, almacenando energía, es fundamental.
Siente cómo tu hombro izquierdo (para diestros) se gira bajo la barbilla. Luego, la transición: es ese momento mágico donde el cuerpo empieza a bajar antes que los brazos, creando lo que se llama “lag”.
Es como si el palo se quedara un momento “detrás” de ti, acumulando velocidad. Un truco que a mí me ayuda es sentir que, al iniciar la bajada, mis caderas giran y mi codo derecho baja pegado al cuerpo.
Esto te permite “lanzar” el palo en el momento justo del impacto, liberando toda esa energía acumulada. Y por último, no intentes desdoblar las muñecas demasiado pronto en la bajada; retrásalo hasta el momento del impacto para una mayor velocidad de la cabeza del palo.
Con una buena rotación y una secuencia fluida, la distancia vendrá sola, ¡y con menos esfuerzo!






